Nada se deja al azar: Productos consistentes, frescos y de alta calidad
Nuestro proceso no es simplemente cocinar, sino trabajar bajo un sistema de control muy preciso en cada etapa.
Cada dumpling sigue estándares estrictos:
- Peso individual controlado en 25 ± 1 gramos
- Cada ración completa entre 298 y 300gramos
- Masa y relleno medidos con precisión, hasta el punto de entrenar al equipo para reconocer variaciones de hasta 0,2 gramos
El proceso también está completamente estandarizado:
- La masa se lamina en ciclos definidos para asegurar textura uniforme
- Las porciones se utilizan en un tiempo óptimo para evitar fermentación o pérdida de calidad
- La temperatura del producto se controla (por ejemplo, masa entre 16°C y 20°C) para garantizar consistencia
Incluso la forma del dumpling está definida:
- Longitud del relleno entre 5,5 y 6 cm
- Distribución exacta de los ingredientes dentro de cada pieza
Nada se deja al azar. Todo está medido, entrenado y repetido.
Es un trabajo exigente, pero es precisamente este nivel de control lo que nos permite ofrecer siempre el mismo producto: consistente, fresco y de alta calidad.


